miércoles 1 de abril de 2009

Los girasoles ciegos

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Esta es la introducción al libro:

"Superar exige asumir, no pasar página o echar en el olvido. En el caso de una tragedia requiere, inexcusablemente, la labor del duelo, que es del todo independiente de que haya o no reconciliación y perdón. En España no se ha cumplido con el duelo, que es, entre otras cosas, el reconocimiento público de que algo es trágico y, sobre todo, de que es irreparable. Por el contrario, se festeja una vez y otra, en la relativa normalidad adquirida, la confusión entre el que algo sea ya materia de historia y el que no lo sea aún, y en cierto modo para siempre, de vida y ausencia de vida. El duelo no es ni siquiera cuestión de recuerdo: no corresponde al momento en que uno recuerda a un muerto, un recuerdo que puede ser doloroso o consolador, sino a aquel en que se patentiza su ausencia definitiva. Es hacer nuestra la existencia de un vacío."

CARLOS PIERA, «Introducción»
a Tomás Segovia: En los ojos del día: antología poética

A título personal, sólo la introducción -extraída de otro texto- me puso la carne de gallina... El libro completo es impresionante. Sobrecogedor. Imposible quedarse indiferente.
Lástima no poder leer más obras de su autor. Alberto Méndez murió poco después de que su libro fuese publicado. Al menos, las cuatro derrotas relatadas dejan de serlo en el momento en que se hacen inmortales cuando las leemos.

sábado 7 de marzo de 2009

sobre el otro blog

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Valga la redundancia
por primacía y recencia
que a disparates nadie me gana
y se me acaba la paciencia

el mundo es un gran cajón
poblado de calcetines
que se empeñan en clasificarse
por tallas, colores y fines
como si no pudieran mezclarse
baldosas con adoquines

con mil dudas empiezo esta senda
de preguntas y pocas respuestas
que de la vida, la muerte y la ciencia
nadie tiene la llave maestra

si usted quiere, me abre la puerta,
y si no, quedará en su conciencia.
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